{ Eat him! – susurro mental }
– ¿Quién eres? – Preguntó con furia la Zanate.

A pesar de recién haber roto el cascarón y nunca haber visto su pelaje, supo que tanto el tono como el ritmo de su latido, provenían de quien sin compromiso había cuidado todo este tiempo de él.

– ¿Acaso no me reconoces? – Respondió a la pregunta.

Alcanzó a ver sus ojos por un instante, de repente pasaron de negros a blancos. El alto contraste con su cuerpo resaltó algún tipo de hipnosis o fuerza ajena que es de sobra nombrar.

{Don’t listen, just attack!}

De repente sus grandes alas se abrieron a toda longitud y en menos de un instante su fuerte pecho se enfocó en atacar. Un picotazo de pronto hacia su cabeza, otro más, un tercero y apenas pudo esquivarla.

– ¿Espera, podemos hablar? – Dijo con voz de ternura al tratar de mostrar pasividad.

El enorme cuerpo negro no reaccionó ante su voz, ni siquiera para su consuelo ni por un instante cesó el ataque.

{Show no mercy!}
– Deja en paz mis huevos – dijo estrepitosamente.

Sin notar que uno de sus huevecillos pardos había madurado, y que con un tono aún más claro que el cascarón, había salido él, Clarinero.

Esta historia continuará.

Arte de la portada por Carlillos llos.
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