En su nido, con sus padres, tres hermanos, en el nido, dentro de sus huevos, sin sexo definido, sin reventar, arriba de un gallinazo, árbol único, eterno, amarillo, no-quemado, no-podado, no-talado, seguros de momento, en lo alto, en el bosque, en el nido, al atardecer.

Los padres alzaron vuelo al creer avistar a lo lejos un pelaje como el suyo. Siendo reyes del bosque, su deber siempre proteger su zona.


Cae el ocaso, en el bosque, en la desembocadura, en el humedal, en el pacífico y pacíficos, de momento, en el río, el tempisque, la reserva los conserva, con esfuerzo, de momento, los conserva.

Ya de noche, a ras del suelo bajo del gallinazo, una pareja de animales humanos observaba vigilante el nido. Mientras uno trataba de trepar el árbol para robarse los huevos, otro cuidaba de algún guardabosques u otro chismoso cerca, aunque poco probable que hubiera mas peligro que ellos, nunca de más prevenir.

Desistieron de trepar, ¿pasarían hambre esa noche? ¿no será mas fácil cazar una iguana?, se debieron preguntar. Pero el antojo les dictó que en vez de renunciar fueran en búsqueda de algunas rocas, el antojo por esos huevos de pollo de metro y medio era difícil de calmar, de ser posible para ellos cazarian a toda la familia, así alcanzaría hasta para compartir con los suyos.

De regreso a su nido ambos jabirus fueron derribados sin acuerdo ni medida con sus duras e irracionales piedras.


En la noche, en el bosque, humo, fuego, una fogata, plumas quemadas, piel cocinada, una pareja de humanos, mesa lista, sin cubiertos, jabirú comieron
con sus manos sucias y estómagos
vacíos, ahora llenos.

¿Contentos?

Pues según ellos ningún mal habían hecho,
comieron sin remordimiento,
agradeciendo al cielo
por tal ave,
…sin ventura.

ZC

Basado parcialmente en una historia real: Inescrupulosos matan a una hembra jabirú y sus polluelos en Guanacaste.

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