“¡El sentido de la vida es vivirla!” (p. 22). 

“… una Economía para la Vida es el análisis de la vida humana en la producción y reproducción de la vida real, y la expresión normativa de la vida real es el derecho de vivir. […]. La vida real es la vida material, incluido el intercambio de materias y energía del ser humano con la naturaleza y con otros seres humanos (metabolismo social). El origen mismo del ser humano se explica por esta relación: relación con los otros, relación con la naturaleza externa, relación consigo mismo [a]”. (p.25). 

“Tolstoi nos muestra en ‘Guerra y paz’ que pese a todo lo malo que hay en la vida, la humanidad va dejando atrás, poco a poco, lo peor que ella arrastra”.

En el libro Hinkelammert y Mora plantean una reconstrucción del enfoque económico moderno que está enfocado en el lucro desmedido (crematística) y la anulación del sujeto como ser corporal y sentipensante, es decir, plantean una crítica al enfoque reduccionista de la economía liberal capitalista que mira a la naturaleza y las personas como simples recursos útiles para generar capital que es acumulado por la clase burguesa de la sociedad; además, plantean que en este enfoque económico hay una supremacía de las personas sobre la naturaleza, como si fuera un ente independiente de esta. 

Ante este enfoque económico que lleva hacia la muerte de la humanidad como de la naturaleza, posicionan su análisis sobre la economía como aquella que se encarga de gestionar los bienes necesarios para abastecer las necesidades humanas (oikonomía), a partir de esta posición es que realizan la reformulación de la economía, como una Economía para la Vida. 

Esta propuesta que plantean se ocupa de las condiciones que hacen posible la vida (materiales y abstractas), tomando como base el hecho de que el ser humano es un ser natural, corporal y necesitado en tanto tiene necesidades por satisfacer, por estos, el concepto de la corporalidad es clave en la propuesta, al referirse al nexo corporal y material entre los seres humanos y estos con la naturaleza, y en esta relación se juega la vida o la muerte humana, a esta relación la llama: coordinación de la división social del trabajo. De modo que la Economía para la Vida buscar llegar a formar sujetos capaces de vivir en su dimensión individual y colectiva, que sepan discernir estructuras sociales, regímenes de propiedad, formas de cálculo económico en función de la vida real, encausando esa formación con la pregunta: ¿Qué tipo de ser humano queremos ser y cómo podemos llegar a serlo?

El libro está disponible para préstamo en formato físico .

Hinkelammert, F. y Mora, H. (2005). Hacia una economía para la vida. 1 ed. Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI). 

 

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